Sekuencias de hortografía komplicá

Mucha broma, que si qué bruto que no sabes escribir, que si qué bestia que «hindijnante» se escribe y con g en lugar de j ¡¡¡y sin hache!!! —¿Y sin hache?, ¿seguro? ¡Claro que seguro, anormal!—; que si la eso que si la logse que si con Franco no pasaba; pero, oye, mira por dónde, tú —sí, tú— estás un día redactando una carta muy formal, para el gestor de tu cartera de acciones o para tu abogado —sí, el que maneja «El Tema»; sí, hombre (o mujer (o infanta)), el-te-ma-que-tú-ya-sa-bes— y… ¿«asimismo» se escribe junto o separado? Pues no sé, ¿junto?; y al final acabas escribiendo «además» para evitar problemas; porque sí, porque te ha entrado miedo, y el miedo lleva a la ira y la ira lleva al odio y el odio lleva al sufrimiento y del sufrimiento al lado oscuro, un paso chiquitico.

Por eso, porque el lado oscuro está ya tan lleno que apenas tendrás sitio donde sentarte, vamos a ver ese tipo de expresiones tontas, esas que tendemos a evitar porque no nos acordamos de si van juntas o separadas, si son así o son asá. ¡Queremos de saber!

Adelante/Atrás: adv. lugar; hacia la parte anterior/posterior.

¡Adelante, compañeros, la victoria es nuestra! // ¡Vamos-vamos-vamos, atrás-atrás-atrás, retirada, pisha, retirada!

Delante/Detrás: adv. lugar; en la parte anterior/posterior.

Señora, per-do-ne-que-le-di-ga pero delante de mí va este señor. Usted va detrás. No no no no no no no: le repito que usted va detrás, sí sí, detrás. De verdad, eh, de verdad que la gente es… es… de verdad que la gente tiene un morro que se lo pisa, de verdad.

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Ahí: adv. de lugar.

¡Ahí estamos! ¡Claro que sí, ahí, ahí! ¡Dale, dale duro! ¡Trabájale los riñones, los riñones! ¡Allí no, joer, que eso es el duodeno!, ¡ahí, en los riñones, en los riñones!

Hay: verbo haber (3.ª p. sing. presente indicativo).

¿No has ido a su casa? Hay unos muebles… unos mueeeeeebles… Y unos cuadros… hay unos cuaaaaadros… Y unas vistas, uy qué vistas hay, ¡qué vistas! No te las puedes ni i-ma-gi-nar… Qué vistas y qué cosas, qué cosas hay en esa casa.

Ay1: interjección.

¡Ay ay ay ay ay ay, que se cae, que se cae! ¡Agárralo, agárralo que se cae!

Ay2: sustantivo (pl. ayes).

Claro, lo dejas para el último momento —eh, puedes hacer el favor de mirarme, te he dicho que me mires—, lo dejas para el último momento, y claro, llegan los uy uy uy, los ay ay ay, los ayes ayes y los madre mía.

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Asimismo/así mismo: adv. Equivalentes (la rae prefiere la primera) = también, además.   

Tenemos que machacarlos, ¡síííííííííííí, machacarlos! Asimismo [así mismo], chavales, si perdemos les damos la mano, ¿ok? Nada de irse sin saludar, ¿vale? ¡A machacarlooooooooos! ¡Sííííííííííí!

Así mismo: adv. modal así + adj. mismo = de este modo.

Déjalo así, sí, así mismo, chica, para qué te vas a molestar. Si da igual, de verdad que sí, déjalo así, que yo me lo como.

A sí mismo: prep. a + pr. reflexivo + adj. mismo ↔ a sí misma.

Te cuento: él [ella] se levantó y, nada más levantarse de la cama, se dijo a sí mismo [misma]: «Sal a la calle y cómete el mundo». Y claro, lo hizo con tanto ímpetu, que luego pasó lo que pasó.

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Conque: conjunción ilativa, puede sustituirse por por tanto, así que, por consiguiente.

Conque esas tenemos, ¿eh?… Muy bien, muy bien… No no, no me digas nada, ya te arrepentirás, ya.

Con que1: prep. con + pr. relativo que.

Esta es mi moto, la moto con [la] que recorro Europa. Se llama Libertad, porque con ella me siento… no sé… así como… me siento… no sé, ¿sabes a lo que me refiero?… una sensación como de… de… de libertad o algo así.

Con que2: prep. con + conj. que.

Con que me digas la verdad, me vale. En serio, no te preocupes por mí, llevo una coraza de tanto daño, de tanto daño que me has hecho, y no puedes, no puedes dañarme. Así que dime la verdad, dímela, solo necesito la verdad… ¡¡¡dime la verdad de una vez, maldito hijo de la gran xxx!!! ¡¡¡Dime la xxx verdad!!!

Con qué: prep. con + pr. interrogativo qué.

¿Con qué fulana te has liado esta vez? ¿Con cuál de ellas: ¿Estelle?, ¿Samantha?, ¿Eudora?, ¿Adeline? Dime que no ha sido Adeline, por favor, dime que no ha sido con Adeline… ¡Me prometiste que era la última vez! ¡Me lo prometiste!

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Demás: adj. indefinido = otros, el resto de, lo restante.

Lo demás es lo demás y yo hablo de esto. Así que si fuera esto, hablaría; pero como es lo demás, está por demás. Yo quiero hablar de esto, y tú desvías el tema y me haces hablar de cosas que no tienen nada que ver con esto, sino con lo otro que no es esto: lo demás.

De más: prep. de + adv. cantidad más.

Te lo digo como lo pìenso, e-xac-ta-men-te como lo pienso, y hazme caso que sé de lo que hablo: habla de más —bla, bla, bla—, come de más —hija, parece que no tiene fondo— y… bueno, no me tomes por lo que no soy, pero, para mí, que también, no sé cómo decirlo, también… glu, glu, glu de más, no sé si me entiendes… glu glu glu, ya sabes, glu glu.

Dé más: verbo dar + adv. cantidad más.

Tú le pides más dinero. Sí, con todo el morro. Te presentas en su despacho y le dices: «Súbeme el sueldo calvo asqueroso» (no hace falta que le digas lo de asqueroso… lo de calvo díselo). Y él quizá te dé más o quizá te quite, pero tú vas, ¿me oyes?, tú vas y se lo pides, que ya va siendo hora.

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Ha: verbo auxiliar.

Ella siempre ha tenido mucha gente detrás, pero nunca les ha hecho caso, nunca. Por un oído le entraba y por el otro le salía. Siempre ha ido a la suya, siempre.

A: preposición.

Eso se lo cuentas a quien se lo tengas que contar. A mí, lo que es a mí, a mí mismo como ente físico y jurídico, con mi personalidad y mi especificidad, con mi sello propio y mi idiosincrasia; a mí, como amalgama de experiencias y pensamientos, con unas características físicas, psíquicas y genéticas exclusivas e intransferibles; o sea, lo que soy yo, lo que me constituye como persona, como ser humano y como ciudadano de mi pueblo, mi región y mi país; como europeo, como ciudadano del mundo, a mí no me interesa.

Ah: interjección.

Ah, pues eso no lo sabía yo. No sé, no sé, pero eso no lo sabía… Pues si no lo sabía a lo mejor, y digo a lo mejor, era porque no me lo habíais contado. A lo mejor es porque nunca me contáis las cosas, a lo mejor es por eso, eh, a lo mejor es por eso y no porque no me interese yo por esas cosas.

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Haber: verbo infinitivo.

¡¿Que no grite?! ¡¿Que no grite?! ¡¿Como que no grite?! No haber bebido tanto, hombreyatantatontería.

A ver: prep. a + verbo ver.

A ver si dejamos de hacer el indio, Francisco José, que ya tienes 50 años. ¡50 años, Francisco José, 50 años!

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Halla: verbo hallar (3.ª p. sing. presente indicativo).

Si halla el tesoro, encontrará cien doblones de oro enterrados por Barbazul, el pirata con un ojo de cristal, una cadera de oro, una lengua de plata y una pata de palo. Además, carecía de dedos índice y corazón, de oreja izquierda y de ombligo; tenía un solo pezón, la picha diminuta y su boca olía a pescado pasado de fecha. Y no te quiero contar lo que le cantaban los pinreles. ¿Y el tesoro está bien? Sí, fantástico, 100 doblones.

Haya1: verbo haber (presente subjuntivo).

Ojalá haya lentejas para cenar. ¿Y qué si ya tomado lentejas en la comida? Las lentejas tienen mucho hierro y el hierro te hace fuerte, fuerte como Popeye. Ya, ya sé que Popeye tomaba espinacas, pero podría haber tomado lentejas, ¿no?, no hubiera pasado nada.

Haya2: árbol.

Hecho de buena madera de haya, sí señor, muy buena madera de haya. ¿Sabía que la madera de haya se ha usado mucho para la construcción de raíles para vagonetas? Pues sí, ¿a que no lo sospechaba? No se acostará sin saber una cosa más. Madera de haya de gran calidad.

Allá: adv. lugar = allí.

Pues se fue por allá, sí, por allá lejos, sí. Yo no lo vi, no, pero me lo dijo mi mujer, sí, que sí que lo vio, sí, y mi mujer no se equivoca nunca, no. Y si se equivoca no se lo diga, no, je, je, que se pone como una moto, sí. Pero no, no se equivoca, no, así que vaya por allá, sí, por allá.

Aya: cuidadora.

Mi aya me ha dicho que no debo hacer eso. No debo, ni hablar del peluquín. Mi aya dice que la gente que hace eso es gente mala. Y que tú también eres malo, también dice eso mi aya, y que no me debería juntar contigo porque eres malo. Y mi aya tiene razón, porque si ahora quieres que haga cosas que hace la gente mala, eso es que tú también eres malo.

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Hecho: sustantivo.

A lo hecho, pecho, bien que lo sabes. Si la haces la pagas y ya está, leches, que parece mentira…

Hecho2: verbo haber (participio).

¿Que te duele la cabeza? Pues muy bien, muy bien, me parece muy bien… Si no hubieras hecho el animal, más que animal, no estarías como estás.

Echo: verbo echar (1.ª p. sing. presente indicativo).

Echo de menos mi vida en España, era taaaaaaaan feliz: el sol, la playa, el jamón serrano, el vino, las muchachas… Aaaaaaaaaayyyyyyyy…

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Sino1: sust. = fatalidad.

No, no. Lo haré yo. Es cosa mía. Es mi responsabilidad. Tengo que hacerlo. Debo hacerlo. Es mi destino, mi sino, mi fatalidad. Adiós. No volveremos a vernos. Adiós, mi camarada, mi amigo, mi hermano. Adiós. Adiós. Adiós.

Sino2: conj. adversativa (necesita una negación que no pertenece a la conj.).

Estás muy equivocado. No la llamó por teléfono, sino que fue a su trabajo a buscarla, vamos, si no es verdad que venga Dios y lo vea, a-su-tra-ba-jo, con todo lo que eso supone, date cuenta.

Sino3: conj. adversativa = más que, otra cosa que y excepto.

No quiero sino quererte. Nadie me importa sino tú. No hago sino pensar en ti. ¡Guapa! ¡Rebonica!

Si no: conj. condicional si + adv. negación no.

Si no me traes el dinero, tendremos problemas. Muchos problemas. Problemas muy graves. Gravísimos problemas. Problemas así de grandes, como de aquí hasta allí. Problemas grandes como de aquí a la Antártida. O más lejos. Avisado estás.

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Valla: tapia, muro, barrera, obstáculo, cartelera publicitaria.

¡No se le ocurre al niño otra cosa que saltar la valla! Y la pierna rota, claro… ¡Cállate o te doy en la otra pierna!

Vaya1: interjección.

Vaya, vaya… mi peor enemigo… Aquí te encuentro, carbohidrato glucosaminoglicano, aquí tenía que encontrarte, en mis tortitas de nata con jarabe de arce…

Vaya2: verbo ir (3.ª p. sing. presente subjuntivo).

Tuerza a la derecha y siga hasta la farmacia; luego gire otra vez a la derecha y vaya hasta el horno (bueno, en realidad es una panadería, porque no tiene horno, no como antes, pero usted me entiende); en el horno cruce la calle (y lleve cuidao al pasar, que los coches van como locos). Entonces, en la primera no, en la segunda tuerce usted a la derecha, es muy fácil; camine 20 metros, o 40, no sé, pero da igual, usted camine, que el caso es que verá un restaurante (no sé cómo se llama, pero es de esos finos que ponen servilletas de seda) y entonces, a mano izquierda, verá la estación. Pero por ahí no podrá entrar, no, tendrá que rodearla; eso sí, vaya por la izquierda que por la derecha el camino se desvía y se va usted pal centro. ¿Se lo repito?

Escrito por B
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