La minúscula de Dios

Habitualmente se entiende que el uso de la mayúscula tiene que ver con la importancia, la tradición o el respeto y, en el caso de dios, con el sentimiento o la fe. Sin embargo, en este último caso, sí existe una norma más o menos clara y más o menos aceptada por los académicos hispanohablantes.

Como es más o menos, y aunque sea más más que más menos, la norma no es tanto una norma como una recomendación; es decir, que el beato le puede seguir colocando la mayúscula y el ácrata puede continuar arrebatándosela, que la RAE no va decir ni que sí ni que no, sino más bien algo como «qué le parece a usted si…».

En primer lugar, están los dioses, así en general. Ya pueden ser dioses griegos o romanos, de la literatura, del fútbol o del sexo, estar en la tierra o en el Cielo (¿cielo?), que todos se escriben con minúscula porque en mayúscula solo van los nombres propios. De este modo tenemos a la diosa Atenea, al dios Jehová o a la diosa Fortuna, a Isis y a Imhotep, a Odín y a Tutatis, a Minerva y a Neptuno, a Zeus y a Maradona; todos sagrados, todos muy sagrados, pero todos dioses con d en lugar de D.

En segundo lugar, Dios es Dios cuando hablamos del Creador, del Hacedor, del Eterno, del Padre, del Mesías, de la Providencia, del Salvador, del Redentor, del Altísimo y de Su Divina Majestad*. Es Dios, en mayúscula, cuando se entiende, equivale o se identifica con el dios propio de las religiones monoteístas (Yavhe, Alá o el dios cristiano, Dios). Hablas de él (de Él) y, por tanto, la mayúscula sustituye a un nombre propio del que la divinidad carece o del que tú prescindes.

En este sentido, hay expresiones enfáticas o frases hechas como «¡Dios mío de mi vida y de mi corazón!», «¡Vive Dios!», o «¡Diossss, cómo duele!» en las que, según la RAE, «Dios» debemos escribirlo en mayúscula, ya que la Academia presupone que implican a Dios, es decir, al dios concreto, único y exclusivo de una religión monoteísta.

Por otro lado, la Academia acepta que en textos religiosos, en señal de respeto, podamos escribir en mayúsculas pronombres referidos a Dios o a la Virgen como Tú, Su, Vos, Él, Ella, etc., pero no en textos seculares, en textos seculares conservamos la minúscula.

¿Y con el demonio? ¿Qué pasa con el demonio?, que sea malvado no significa que no haya que escribirlo. Pues bien, si hablamos de ángel caído, diablo o demonio, refieran a seres del más allá o a seres del más acá, debemos escribirlos en minúscula. Otra cuestión es si lo llamamos por el nombre de pila, puesto que los nombres propios siempre se escriben en mayúscula y el diablo tiene muchos: Satanás, Satán, el Maligno, Ayacuá, Cachano, Pero Botero, Lucifer o Belcebú*.

Lo que nunca, jamás, de ninguna de las maneras, se debe decir es Jeho…

*Información extraída del artículo «Mayúsculas y minúsculas», de José Martínez de Sousa para ACTA.

Escrito por B
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5 respuestas a La minúscula de Dios

  1. Bueno, en mi caso, como soy atea, cuando lo menciono lo escribo “dios”, puesto que no tiene relevancia en mi vida.

  2. Un ateo dijo:

    Yo también soy ateo, pero, Lucina, lo estás usando como nombre propio. Si escribes “Por Dios, ¿qué haces?”, es como escribir “Por Mari Tere, ¿qué haces?”. Y escribir “Por mari tere” no sería correcto. En el caso de Dios, es lo mismo. Si hablamos de Dios, sin artículo (no de “el dios” o “un dios”), está claro que lo estamos usando como nombre propio.

  3. Noa Velasco dijo:

    El tema de las mayúsculas para las personificaciones, la sagrado y lo mundano es algo que me trae por el camino de la amargura. En parte porque la RAE se desentiende de algunos ejemplos. Ante la duda (si no hay nada escrito) se suele preferir la minúscula.
    Ahora, una de mis mayores dudas es escribiendo fantasía y hablando de los dioses. Antes escribía “Iledarian, diosa de la Naturaleza” y “Dudrier, dios de la Guerra”. Luego en alguna parte me pareció leer que no era correcto y pasaron a ser dioses de segunda, por ser legales: “Iledarian, diosa de la naturaleza” y “Dudrier, dios de la guerra”. Sin embargo, tengo entendido que la Naturaleza es tratada a veces como una entidad, como un ser con nombre propio, y de ahí su mayúscula. Pero ¿y el resto? ¿Tiene derecho la guerra a ser personificada por un dios y ganarse esa mayúscula? ¿O es preferible dejarlo en minúscula?

    • a&b dijo:

      Hola, Noa:
      Por lo que entendemos, no depende tanto de la categoría del dios en cuestión, sino de si es o no nombre propio. Es cierto que en ocasiones es complicado determinar qué pertenece al nombre propio. En el caso de “Drudier, dios de la guerra”, “Drudier” sería el nombre propio y “dios de la guerra” una descripción.
      Con respecto a la naturaleza, en el uso común se escribiría con minúscula inicial; en “Lledarian, diosa de la naturaleza”, también al referir a ese uso común. No obstante, si se concibiera como un dios, se personificara y se entendiera como nombre propio, sí podría escribirse con mayúscula inicial.
      Un saludo

      • Noa Velasco dijo:

        Gracias. Creo que mi confusión viene dada por la comparación con esa “Naturaleza”, que puede escribirse en mayúsculas al personificarse o al recibir un tratamiento especial, ya sea sagrado o filosófico, a diferencia de otros conceptos como la guerra o la suerte. Estos últimos imagino pues que solo pueden escribirse en mayúsculas cuando se les atribuye como nombre propio a los dioses, mientras que la Naturaleza puede ser un concepto divino y abstracto como Dios en muchos contextos.

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